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El Cardenal Villalba Impuso El Palio Arzobispal A Monseñor Carlos Sanchez

En la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, éste 24 de septiembre, el Cardenal Luis Villalba impuso el Palio Arzobispal a Monseñor Carlos Sanchez.

En la fiesta mariana de los tucumanos, los devotos de María de la Merced, patrona de la Arquidiocesis tambien vivieron un rito especial en la Misa central de las fiestas patronales. Ante la ausencia del Nuncio Apostólico, fue el Cardenal Villalba el designado por el Papa Francisco para realizar esta ceremonia.

Explica Monseñor Sanchez el significado del palio: imponer el palio sobre los hombros del arzobispo es equivalente a cargar las ovejas (el pueblo de Dios, los fieles, sobre los hombros del nuevo prelado. “Al arzobispo le toca hacer las veces de Jesús Buen Pastor”, afirmó. La lana con la que está tejido el palio perteneció a ovejas que fueron bendecidas por el Santo Padre el día de Santa Inés. La lana fue extraída y tejida por un grupo de religiosas. Luego esa prenda fue depositada durante todo un año sobre la tumba de Pedro, en Roma. El día de San Pedro y San Pablo, el palio fue sacado de ese lugar para ser nuevamente bendecido y entregado a los nuevos arzobispos.

Previo a la Santa Misa se realizó la procesión con la histórica imagen de la Virgen de la Merced, partiendo desde Plaza Belgrano y concluir en el altar enclavado frente a la Iglesia Catedral

Cientos de fieles devotos renovaron nuevamente su amor y fidelidad a la “Redentora de Cautivos”.

Recordamos las palabras de Monseñor Carlos Sanchez en su homilía:

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED 2018

Queridos hermanos:
Nos hemos reunido para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, Redentora de cautivos y Madre de  los tucumanos.

Hemos llegado desde todos los rincones de Tucumán para manifestarle nuestro amor a María, ante la imagen histórica de La Merced y recibir de sus manos las mercedes y bendiciones que necesitamos del Señor.

Hemos venido a agradecerle al Señor, que ella como Judith, en la primera lectura, con valentía y confiando sólo en Dios, ha intervenido para que su pueblo sea liberado de las cautividades.

En este año tan especial que celebramos con Júbilo los 800 años en que María se le apareció a Pedro Nolasco confiándole la preocupación de sus hijos cautivos, en peligro de su fe y encomendándole la misión de rescatarlos; la decisión de Pedro Nolasco, no sólo poniendo sus bienes en beneficio de esta misión, sino también entregando la propia vida para rescatar a los cautivos y devolverles la libertad, la dignidad y la fe.

Como hace 453 años de la Fundación de Tucumán por Diego de Villaroel… y el traslado de la ciudad hace 333 años promovida Mate de Luna pero asumida con valentía por todo el pueblo de Tucumán.
Como hace 206 años, Manuel Belgrano, orante frente a esta imagen de la Virgen de la Merced, le pidió su intercesión, en la difícil Batalla de Tucumán; gracias a la mediación de la Virgen y con la fuerza y valor de los decididos de Tucumán, el mismo Belgrano llegó a decir: “..La patria puede gloriarse de la completa victoria que han tenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos… ” 

Bajo el lema: “Con María, caminemos juntos por la vida”, deseamos expresar y agradecer su cercanía, su maternidad, su cuidado y protección. Deseamos expresar la certeza que está siempre con nosotros en el camino de la vida, porque el mismo Jesús le confió esta misión “… mujer ahí tienes a tu hijo..”; pero enseguida Jesús dijo al discípulo amado, a cada uno de nosotros, “…ahí tienes a tu madre…” para que nos tomemos de su mano, para que la aceptemos como compañera de camino y aprendamos de ella a seguir a Jesús.

CON MARÍA, CAMINEMOS JUNTOS POR LA VIDA
Con María… y acompañados por ella, 
-siguiendo su ejemplo de oyente y creyente del proyecto de Dios, como en la Anunciación, digamos nosotros como ella “…Hágase en mi…”

-aprendiendo de ella la disponibilidad y el servicio; porque ella  va sin demora a las montañas a servir a Isabel; digamos como ella,  el Señor viendo la pequeñez de su servidor que haga maravillas en nosotros y a través nuestro.

-experimentando su ternura maternal, porque ella supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pobres pañales y una montaña de ternura.

-Contagiándonos de su mirada y corazón contemplativo, meditando lo que no entendemos en el interior, donde Dios está.

-Descubriendo las necesidades de los hermanos y arrancándole a Jesús los milagros que necesitamos, como en las bodas de Caná, protegiendo la vida matrimonial y haciendo siempre lo que Jesús nos diga.

-Soportando y asumiendo las situaciones de dolor e injusticia, de incomprensión y abandono, como en el calvario, pero aprendiendo de ella a estar de pie, con el corazón atravesado de dolor pero con la fe en que después del dolor y d ela muerte viene la paz y la Vida.

-Viviendo con alegría y esperanza, en comunión fraterna y eclesial, la misión que Jesús nos encomendó, con la fuerza del Espiritu Santo de anunciar la alegría del Evangelio, como un nuevo Pentecostés, con María entre nosotros.

Con María… CAMINEMOS JUNTOS…

-Como familia que busca acrecentar los vínculos y se compromete con el otro, según el proyecto de Dios. 

-Como sociedad, renovando constantemente los valores fundacionales de nuestro querido Tucumán y animando desde aquí a nuestra querida Argentina a vivir de una manera distinta y en paz.

-Como Patria, que tiene una Misión de construir una Nación en justicia y solidaridad.

-Como Pueblo de Dios, que avanza hasta la alegría del Reino…

-Viviendo el Encuentro con Jesús, entre nosotros, y con los hermanos.

-Escuchándonos, respetándonos, perdonándonos, valorándonos, 

Con sacrificio y entrega generosa; con valentía y claridad de convicciones; levantando la cabeza para descubrirnos hermanos y ayudarnos solidariamente y comprometernos con el que está en peor situación que nosotros para aliviarle el sufrimiento. 

-Con un ideal de libertad auténtica y de fraternidad eficaz.

POR LA VIDA

Porque Vale toda Vida, en todas las etapas y circunstancias de la Vida humana.
Por la dignidad de la vida de cada ser humano, de cada argentino y tucumano y hasta del hermano peregrino y refugiado…
Por la vida que se gesta en el seno materno y la que nace y crece en nuestros hogares, la de nuestros ancianos y enfermos, de nuestros niños adolescentes y jóvenes. La de los más vulnerables y descartados; para que, con María caminemos juntos para que esas vidas sean respetadas, custodiada y dignificadas.
Que en nuestros hogares nos detengamos a dialogar, a valorarnos. A que los padres se hagan responsables de la educación en valores humanos, trascendentes y cristianos de sus hijos; no permitiendo resignar la patria potestad, sino, con la ayuda de los docentes y en diálogo permanente y responsable respetar siempre la dignidad de los niños, adolescentes y jóvenes en un marco de libertad y racionalidad. 
Que en nuestros barrios y comunidades nos conozcamos y descubramos el dolor del otro para ofrecerle consuelo, esperanza y ayuda solidaria.
Que todos y cada uno desde su lugar y responsabilidad en la sociedad: las autoridades, los maestros, los profesionales, los empleados y obreros, los obispos, los curas y consagrados, los laicos y todos los hombres de buena voluntad nos juguemos la vida, por la libertad, una libertad que nos dignifica, una libertad responsable; comprometamos por el bien común, construyendo una fraternidad cada día más necesaria en Tucumán y Argentina.
 

Con María, Caminemos juntos por la Vida…
Tomados de la mano de la Virgen de la Merced, herederos del carisma de la redención de los cautivos de hoy y con la fuerza de Dios que nos ha hecho Pueblo, Familia, Comunidad, avancemos con entusiasmo y valentía; con sacrificio y generosidad en el camino de la edificación de una Patria de hermanos, como lo quiere Jesús y soñaron Belgrano, San Martín y nuestros padres…
Que la Virgen de la Merced, nos alcance del Señor esta victoria en la Batalla contra la ambición destructiva, el egoísmo infecundo, la indiferencia despiadada y gritemos gozosos que somos hermanos y que queremos serlo cada día más y mejor.


Monseñor Carlos Alberto Sánchez
Arzobispo de Tucumán

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